
La neblina como un elemento “no humano” que expone múltiples interpretaciones del hablante lírico de “Café” en Circo Pobre de Emilio Barraza Durán
El tercer libro de poemas Circo pobre (2024) del poeta chileno y profesor de lenguaje Emilio Barraza Durán está pleno de imágenes ancladas en la crítica social y en la ironía, ello es parte de la antipoesía, como uno de los principales temas y recursos. En este amplio contexto, yo quiero analizar un punto literario que me parece muy relevante y es la forma en que el hablante lírico se expresa en el texto “Café” (102 ) el que está antecedido por “Lamentos míticos” (101 ) y en la página que continúa (103) “Ancianos jugando ajedrez”. Tomo el conjunto de estos tres textos, porque me parece interesante la ubicación y la interrelación de cada uno de ellos, dentro del esquema general del libro. En esta línea, el diálogo de estos tres poemas insinúa una especie de melancolía y resignación en torno a la suerte de un sujeto (a) chileno (a) que habita un lugar vulnerable y reiterativo (en relación con la impotencia imperante frente a un sistema socio político que lo atropella). En este conjunto, yo me detendré en “Café” como un texto caracterizado por un hablante lírico peculiar, cabizbajo, insomne y dubitativo que se expresa desde el lugar de la resignación y la melancolía: “Este café/ lleno de niebla/ que me toca tomar ahora”. En este orden, el elemento de la niebla expone una opacidad constante tanto del hablante mismo, como de los demás y del lugar en que subsiste y se sitúa geográficamente en la ciudad de Viña del Mar: “con una sonrisa/sin sol ni sal/ en un desteñido restaurante/ de Viña” (102). En este eje es interesante observar la relación del hablante lírico con la ciudad desde el punto de vista de este aspecto borroso o neblinoso que expone una manera de actuar con el local de café. Es decir, el hombre en este lugar, en la ciudad de Viña del Mar, está a punto de ser ¿olvidado? ¿difuminado? o ¿absorbido? por la neblina, como un elemento “no humano” que se interpone transversalmente a él, quien se ve superado al presentarse dentro de un sitio extraño y que confronta toda su humanidad, en una búsqueda de reconocimiento constante dentro de una ciudad que no lo conforta. Me recuerda, por cierto a la novela Niebla (1914) de Miguel de Unamuno, ya que en esta se aprecia un juego narrativo entre verosimilitud y ficción, donde el protagonista Augusto se subleva contra su autor Miguel de Unamuno y le enrostra su condición trágica. En este contexto, la niebla en el texto de Unamuno es un elemento metafórico que juega un rol perturbador y tensionante en cuanto a las formas en que Augusto se desenvuelve dentro de la historia.
En el caso del poema “Café” en Circo pobre (2024) la niebla representa un símil con los ambientes nebulosos, en que como individuos nos vemos envueltos y somos atravesados, dentro de sitios complejos de transitar. De acuerdo con ello, en este poema “Café” el hablante lírico está ubicado en un lugar que representa la civilización, dentro de la ciudad y la niebla o elemento natural que él percibe, lo atraviesa y esto puede indicar varios puntos de interpretación interesantes. En principio, yo rescato una de las características relevantes de nuestra ciudad, en un vínculo con los elementos geográficos-meteorológicos y representados por la vaguada costera como un ámbito preponderante en Viña del Mar, esta niebla que avanza inexpugnablemente y termina por imbuir al habitante en una especie de melancolía y pesadumbre que es parte de nuestro carácter. En segundo lugar, la niebla también influye en las formas en que este ciudadano común dialoga con la ciudad y se percibe a sí mismo, dentro de un entorno complejo de entender (en un sistema socio político y cultural injusto para él y ella). En este punto, la niebla es representada como un elemento metafórico, parecido a la función literaria que cumple este elemento en Niebla de Unamuno, ya que lo confunde y atrapa: “Ven acá, ven. Tú dirás que el señorito Augusto se ha vuelto loco, ¿no es así? Pues no, no es eso, ¡no¡ Es que lo ha estado hasta ahora tonto, tonto del todo, perdido en una niebla, ciego…” (Unamuno 89). Es decir, la relación entre la novela Niebla y el poema “Café” se halla en el ambiente brumoso que percibe tanto el protagonista Augusto, como el hablante lírico del texto mencionado (con relación a las maneras en que ambos se desorientan ante diferentes circunstancias ), por esta razón ellos se sienten perdidos y cegados, dentro de ambas ficciones.
En este ámbito, yo también subrayo el aspecto laberíntico y borgeano que se aprecia en las ciudades y que el hablante lírico de “Café” reconoce en estos versos: “ y yo solo pienso/ en los relojes rotos/ en las brújulas partidas/ en los laberintos que me esperan/ cuando la cafeína/ se diluya para siempre en mi boca” (102). Este rasgo está unido al elemento de la niebla (recién comentado), porque se vincula con la confusión y desorientación que siente el hablante lírico, debido al quiebre de los ejes temporales, físicos y espaciales en los que habita, sobre todo cuando se confronta con lugares citadinos como este “Café” que representa un verdadero laberinto, ya que no sabe de qué manera conducirse, hacia qué caminos podría transitar y cuáles serían las posibles salidas (dentro de los parámetros que él conoce). En otras palabras, la ciudad es un aparato maquinal complejo de conocer y de recorrer, porque no sabemos cuáles son los peligros qué constituye, en qué parte de la fracción de tiempo nos encontramos y en qué territorio fangoso o neblinoso nos podríamos extraviar. Al respecto, Pedro Romero menciona que: “Un laberinto perfecto sería infinito, como las arenas del desierto o la paradoja de Zenón[1], porque de él sería imposible escapar (…)”. (“La casa de Borges. Notas parciales sobre los laberintos en dos cuentos de Jorge Luis Borges”). Según lo que señala Romero, los recorridos laberínticos en la ciudad hechos por ( los o las) habitantes viñamarinos hacia lugares como este café lo confunden y desorientan, hasta el punto de extraviarlo totalmente, ya sea física o psicológicamente y como la niebla no nos dejan ver más allá, aquello que se encuentra velado por diferentes razones.
[1] En el siglo V antes de Cristo, Zenón de Elea planteó una serie de paradojas en defensa de la filosofía de su maestro Parménides, en la que el movimiento y el cambio eran pura ilusión ( Aguirregabiria, 143).
Referencias bibliográficas
Romero, Pedro. “La casa de Borges. Notas parciales sobre los laberintos en dos cuentos de Jorge Luis Borges”. 2003 file:///C:/Users/Claudia%20 Vila/Downloads/LABERINTOS%20DE%20 BORGES/La%20casa%20de%20 Borges.pdf Unamuno, Miguel. Niebla. Editorial Ercilla, 1984.
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Biografía Emilio Barraza Durán
Emilio Barraza Durán Viña del Mar,1955. Antipoeta chileno. Ha publicado El Callejón de los Corderos por Mago Editores y Sueño Ecuacional por Editorial Verbo Desnudo. Su tercer libro Circo Pobre fue editado por Mago Editores en enero de 2025, y presentado en el mes de abril del presente año en el Palacio Rioja de Viña del Mar. Junto con los poetas Iván Contardo y Fernando Vegamuz publicaron la Plaquette Con Perfume Divino, dentro del Proyecto Poesía 3:21, que resalta la palabra de Cristo en el contexto literario. El año 2023 La Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Forestal, lo reconoce con un premio especial por su aporte a la cultura comunitaria. Ha realizado lecturas poéticas en diversos espacios culturales de ciudades chilenas, destacando entre otras la Feria del Libro de Viña del Mar, Santiago, Canela y Museo Gabriel Mistral de Vicuña.
emiliogonzalo72@gmail.com
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Claudia Vila Molina, Valparaíso, Chile 1988. Cronista, poeta, profesora, poeta y Magister en Literatura Comparada.


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