“OSCURIDAD Y LÍRICA EN LOS POEMAS SUICIDAS DE JULIO INVERSO” por Federico Rivero Scarani

«Se llega a un momento en que la luz del rostro basta para

todas las tinieblas», (Julio Inverso, Diario de un agonizante,

(Poema XI, “Diario de un agonizante”, 1995).

Ha pasado más de una década y media de su desaparición física y aun no existe una «matriz» de lectura crítica que aborde los libros editados. La poética de Inverso se puede encontrar en Cielo Genital (2000), sin embargo dicho libro que salió a luz después de la muerte del poeta está incompleto, no importa detallar aquí cuáles fueron los motivos para recortarlo. Si bien Cielo Genital se constituye como la poética, elaborar esa matriz crítica debería partir de una lectura horizontal de los libros precedentes, buscando y hallando los temas y tópicos manejados.

Julio Inverso fue un poeta virtuoso cuya poesía es una geometría de sentimientos ontológicos, amorosos, decadentes, satíricos, que dibuja por medio del lenguaje poético imágenes sorprendentes, que van más allá del Surrealismo, y que se detiene, en una lógica singular, a tratar temas propios de la esencia humana.

ASPECTOS BIOGRÁFICOS

Para referirse a algunos aspectos de la vida y de la experiencia “existencial” del poeta Julio Inverso, se transcribirá fragmentos de la Tesis Doctoral del investigador y poeta Julio César Aguilar, (“BAJO EL PODERÍO DEL LENGUAJE. CAPACIDAD TERAPÉUTICA DE LA POESÍA EN CUATRO POETAS DEPRESIVOS Y SUICIDAS: RAÚL GÓMEZ JATTIN, RODRIGO LIRA, ÁNGEL ESCOBAR Y JULIO INVERSO” A Dissertation by JULIO CÉSAR AGUILAR, August 2014, Copyright 2014, http://oaktrust.library.tamu.edu/bitstream/handle/1969.1/153203/AGUILAR-DISSERTATION-2014.pdf sequence=1). Para aclararle al lector, las negritas, cursivas, y subrayados son realizados por mí con el objetivo de destacar ciertas ideas, expresiones y términos que considero relevantes.

Julio César Aguilar dice: “Julio Inverso nació en la calle Cardal, en el barrio La Blanqueada, cerca del Hospital de Clínicas [11 de abril de 1963], y crece, por consiguiente, en el seno de una familia conservadora de clase media. Cuando Julio tenía aproximadamente diez años de edad, su familia se muda al barrio de Palermo, en la calle Salto, donde se localiza la casa en la que todavía sus padres habitan. Esa misma edad tenía en la época en la que también la dictadura cívico-militar de Uruguay recién comenzaba…”

“De ahí la participación de Inverso en la actividad graffitera, aunque de igual manera en su obra literaria deja constancia del momento histórico posterior, como en el siguiente texto de crítica política y social”:

“Hay democracia cuando la gente elige cada cuatro años violencia y mentiras. Hay democracia cuando la gente trabaja doce horas diarias por tres rupias y llega a su casa a drogarse con televisión. Hay democracia cuando los banqueros tienen sus bunkers llenos de billetes. Hay democracia cuando los niños cambian estampitas por monedas. Hay democracia cuando los diplomáticos viajan a negociar el hambre y la masacre. Hay democracia cuando inventan subterfugios para mantener a la gente sojuzgada. Hay democracia cuando los cines van cerrando para instalar iglesias donde pueden verificarse delirios colectivos” (…)

“Inverso completó cinco años de formación universitaria dentro de la carrera de Medicina, pero dejó inconclusos sus estudios en 1987 —según se lee en la información biográfica sobre el autor en la solapa de “Papeles de Juan Morgan”—, durante su sexto año de Facultad, cuando faltaba no mucho para titularse. Su madre recuerda que ella y el padre no lo veían contento cuando llegaba a casa —a veces incluso llorando— de la Facultad o del hospital, durante ese tiempo en que cursaba la carrera universitaria, por lo que un día se reunieron los tres y le preguntaron sobre el motivo de ese desapego y apatía hacia la Medicina. Myriam Cueto (su madre) todavía se acuerda del día en que se sentaron en la sala de su casa para discutir sobre el tema, y de lo que hablaron ese día:

   “Entonces yo le digo: “Mira, Julio, si vos no te animás a decirnos que querés dejar Medicina, yo te voy a decir con todo el dolor del alma que dejes Medicina si no querés seguir, a pesar de que estás en sexto de Facultad”, y él dijo: “Sí, yo no quiero seguir Medicina, me quiero dedicar…”, “¿y qué quieres hacer?”, le dijo el padre, “yo quiero escribir, yo soy poeta…”, y el padre le contestó: “Muy bien, deja Medicina y dedícate a escribir que yo te banco”.

“Por consiguiente, Inverso renunció luego a la Medicina y se dedicó a escribir y a leer con regularidad. De hecho, escribía casi todos los días, por lo que produjo una extensa obra literaria, tanto poética como narrativa, pues indudablemente la labor creativa y por sobre todo la poesía era para él, de acuerdo a Rivero Scarani, como “un ritual, un acto cotidiano como comer o lavarse los dientes; [e]ra magia y hechicería para conjurar los estados del alma” que lo dominaban”, (Rivero Scarani, Federico. “Los pétalos salvajes de Julio Inverso.”Agua salvaje y Los furiosos pétalos de la muerte”. De Julio Inverso. Montevideo: Vintén Editor, 2007. Impreso.)

“El narrador protagonista de “Papeles de un poseído” relata los motivos por los que renuncia a la Medicina:

“Yo estaba cursando quinto año y tenía que ir todas las mañanas al Pasteur. Hacía el semestre de médica en una sala sucia, sin ventanas, sin enfermeras y superpoblada de enfermos que hacían sus necesidades en la cama. Todo eran llantos y gritos. Además, por un problema administrativo que nunca logré comprender, me hallaba entre gente desconocida (a los estudiantes me refiero), había perdido a los compañeros de mi generación y no podía insertarme en este nuevo medio. Todos los días me costaba mucho levantarme y encarar ese hospital y esa sala. Cuando iba llegando, en el ómnibus, me empezaba a doler la cabeza tenía mareos y náuseas. Terminé abandonando los estudios”.

“Posteriormente, el escritor menciona que se percató que la única gente valiosa que conoció en la facultad, también había renunciado a la carrera de Medicina. Según él, sólo los estudiantes sin escrúpulos lograban finalizar los estudios y titularse. Por lo tanto, la percepción “muy romántica” que tenía el protagonista sobre la práctica de la profesión, no correspondía en nada con la realidad. Por el pasaje de arriba, se infiere que Inverso estaba experimentando una depresión enmascarada, ya que el cuadro clínico estaba expresado por sintomatología física en vez de la psicológica, aunque en otros momentos, de acuerdo a los comentarios de sus amigos entrevistados y a algunos episodios de su obra, sí mostraba los síntomas clásicos de un trastorno depresivo: sentimiento de tristeza y desesperanza, retraimiento, falta de concentración, etcétera”.

“Entre los paraísos ciertamente artificiales de la marihuana, la cocaína, las anfetaminas y de cualesquier otra droga más, Inverso deambulaba como un poeta radiante en la oscuridad de sus días. Los últimos meses de su vida, el escritor sobrevivió bajo el absoluto dominio de la droga y el alcohol. Con su actitud de poeta maldito, Inverso creó una notable obra literaria desde una perspectiva artística, pero a expensas sobre todo de ir proyectando su propio aniquilamiento. Consciente de su condición mental, pareciera que el poeta no se comprometía consigo mismo para encontrar la sanidad posible que lo librara de su desplome; más bien, por conocida, a la locura se aferraba, como lo expresa la voz narrativa del siguiente fragmento”:

Estar loco te da ventajas. Empiezas a darte cuenta de quién está realmente loco. En realidad, todo el mundo está loco. Si te has vuelto loco por exceso de drogas, no puedes reprocharle a nadie. Si te has vuelto loco por amor, quéjate ante un tribunal. Si estás loco, puedes ver todo como si realmente no estuvieras aquí”. (Inverso, Julio. “Papeles de un poseído”. Montevideo: Vintén Editor, 2009. Impreso.)

Inverso, de quien Elvio Gandolfo una vez dijo que “es el poeta más complejo y vigoroso de la literatura uruguaya más reciente”, había nacido el 11 de abril de 1963, decidiendo terminar con su vida un día jueves 7 de octubre de 1999, un par de meses antes de que finalizara el milenio. Durante el último año de su vida, Julio sostuvo una estrecha relación de amistad con Federico Rivero Scarani, tras conocerse durante un encuentro de poesía que se realizaba en un boliche. Allí Rivero Scarani le hizo algunas preguntas a Inverso sobre su libro “Agua salvaje”, mismas que le fueron contestadas enseguida. Este primer acercamiento sería el inicio de una amistad entrañable que duraría hasta la muerte de Inverso. Esa misma noche compartieron una cerveza —y aun antes también cocaína en el baño, la que fue ofrecida por Inverso a Rivero Scarani— mientras conversaban, y al salir del boliche Inverso lo invitó a ir a su casa para continuar charlando y bebiendo. Ya en su casa, Inverso le estuvo leyendo poemas y material inédito por esas fechas. A partir de ese momento los dos poetas se verían casi prácticamente todos los días. Rivero Scarani iba mucho a la casa de Inverso, aunque también este iba a la casa del otro, y en varias ocasiones también fueron juntos a lecturas de poesía o a eventos relacionados a la literatura. Ambos poetas compartían una estética muy similar, sus gustos musicales también eran muy afines, y de hecho su sensibilidad literaria y su personalidad, así como su forma de vida, los unía naturalmente a los dos”.

Y continúa contando el final de Julio Inverso: “Todas esas condiciones anteriores las cumplía de forma cabal Todas esas condiciones anteriores las cumplía de forma cabal Julio Inverso (Montevideo, Uruguay, 1963-1999), pero sobre todo, poeta romántico en todas sus acepciones. Aunque en realidad no tuvo ningún padecimiento ni discapacidad físicos, Inverso sufría de depresión y de trastornos de la personalidad a los que no pudo sobreponerse incluso con tratamiento psicológico y médico. Junto a la insuperable adicción a las drogas y al alcohol, sustancias que en gran medida contribuyeron a su lamentable desenlace, finalmente el poeta se suicida ahorcándose con una sábana, al colgarse del techo del patio, a un lado de su habitación —altillo que por algún tiempo disciplinas fuera el espacio de reunión de los integrantes de la Torre Maladetta—, tras haber llevado a cabo algunos intentos previos. Así, en un poema sin título, de entre varios otros por supuesto, Inverso alude a la muerte, insinuando el método que utilizaría más tarde para suicidarse:

“no sé cómo voy a morir ni cuando

pero el color de mi muerte
lo sé sin dudas:
marrón
el más difuso
el más pío
la peor mezcla de tonos”

En lo que importa reparar aquí, es en el color que el sujeto lírico le asigna a su muerte,

como anticipándose a los hechos reales. El color de su muerte será marrón, según afirma  el poeta, y bien se sabe que en algunos casos ésa es la tonalidad que adquiere el rostro del suicida por ahorcamiento, debido a la cianosis que se manifiesta en los tegumentos por la hipoxia, y después por la anoxemia producida ante la oclusión de las vías aéreas y de la compresión del flujo sanguíneo de las arterias carótidas y vertebrales, así como de las venas yugulares. Es decir que, dependiendo de varios factores, la coloración de la cara puede ser cianótica (marrón, para los efectos del poema) al ir cesando la circulación de sangre oxigenada, o ya sea también por la obstrucción respiratoria a causa de la retropulsión de la lengua a nivel de la laringe y del esófago que impide el tránsito del aire a los pulmones”. (Julio César Aguilar, Op. Cit.)

POÉTICA

En cuanto a su POÉTICA, Inverso consigna:

El lenguaje nos fue dado como vehículo para establecer un puente aéreo fulgurante desde las cavernas de un ser a las de otro ser. Expresión de emociones sagradas, pensamientos sagrados y de toda cosa salida del corazón y destinada a otro corazón. La confesión hecha desde la zona más pura e incontaminada del alma para provocar, siempre, la risa gozosa y el llanto  profundo. La palabra será conmovedora o no será”.

(Inverso, Julio. Falsas criaturas: Diario de un agonizante y Vidas suntuosas. Montevideo: Vintén Editor, 2004. Impreso.)

Y en cuanto al estilo del poeta, en este caso de Julio Inverso, que se caracteriza por la influencia de varias fuentes como la música rock (y sus variantes), la lectura de escritores, y el uso de la “imagen” propia del video clip de la década de los ochentas y noventas divulgado por MTV, se puede considerar que es, el estilo, propio de una época. A saber, Octavio Paz reflexiona sobre el mismo, se parafrasea lo que consigna en su obra “El arco y la lira”: “En cuanto al estilo se puede concebir como la configuración  común de un grupo de artistas o de una época para elaborar una obra artística: el barroco, el clasicismo, el romanticismo, el surrealismo, etc. El estilo se constituye en intento creador, y por eso mismo todo artista pretende e intenta trascender ese estilo de su época o histórico. Cuando un poeta adquiere un estilo, una manera, deja de ser poeta y se convierte en constructor de artefactos. El poeta no tiene estilo, este se da en el tiempo en el que se crea la obra. Por lo que se produce una unión entre tiempo y estilo. Todo estilo es parte de la Historia y todas las cosas de una época,  sus obras más desinteresadas están empapadas de historia, o sea, de estilo. Los estilos cumplen un ciclo se diría que vital: nacen, crecen y mueren. (Paz, Octavio, “El arco y la lira”).

También en “Cielo Genital”  (Edit. Arca, Montevideo, 2001), el poeta se refiere a la poesía en varios ítems:

  1. “Los poetas inventaron la primavera (…) Hablan de estar habitados por faunos fabulosos, por símbolos, por muertos”.
  1. “Todo poema es una puerta hacia una nueva región del espíritu, antes inexplorada”.
  1. h)El don de crearla depende de potencias superiores que atraviesan el poeta en el momento en que se reúnen dos condiciones: la predisposición y la fortuna”.
  1. i) “A la vez que emocionar, la poesía debe generar consciencia…”
  1. j) La poesía es una actividad liberadora, un acto genial de liberación, de romper cadenas: prejuicios, escamoteos, lugares comunes de la comunicación”.
  1. i) La poesía no es letra escrita. La letra escrita muere en las estanterías. La poesía no es el laurel, el recital, el librito, la conferencia. Es una postura ante la vida, un emblema, una ley que rige secretamente el univer

 

ENTRE EL MITO Y LA EXISTENCIA

La publicación de “Más lecciones para caminar por Londres” de Julio Inverso

(Vintén Editor, 1999) ya habla de un poeta de la «nueva promoción» de fin de

siglo que tiene un lugar asegurado en las letras uruguayas. Este poemario consta

de 29 poemas que tienen como tema central a un yo poético contemplador y protagonista en un contexto ciudadano que por momentos adquiere el ropaje de laalegoría de origen mítico; los personajes son víctimas de un sin sentido existencial, están engañados en su libertad, carecen de espiritualidad y el individualismo es un espejismo que les hacen creer; simplemente se mueven como engranajes que ellos hacen funcionar para que esa «piedra gigante», objeto de adoración y alineación, gire junto con ellos absorbiéndoles la energía vital y espiritual. «Los peces de existencias arácnidas» son la mutación ni más ni menos que la del ser humano privado de su verdadera condición y esencia humanas. Este poema en prosa se convierte en la alegoría acerca de la sociedad actual, quizás satanizada porque lleva «la cifra de luzbel»:

“Los esclavos giran alrededor de una piedra gigante, jeroglífica, pulida y pesada

como el sentido de la vida. (…) en una antigua biblia que un dios ebrio dictó a un amanuense consta la suerte y la rutina de esta raza condenada y de la privación absoluta de todo ejercicio del espíritu y signos plenos de individualidad”.

(«Otros peces de existencias arácnidas»).

El poeta es testigo de la mecanización de la Modernidad o Posmodernidad,  un tópico que es constante en la literatura de los siglos XIX y XX. Inverso hace destreza del

poema en prosa, sin embargo las imágenes, el ritmo, el asunto y la adjetivación llegan al paroxismo en un fluir constante, a «velocidad», desbordante y cromático que se yuxtapone dando lugar a una estética poco usual en la poesía uruguaya. Lo apocalíptico y lo decadente no faltan como motivos de inspiración convirtiéndose en constantes en varios poemas de este libro.

Ese sustrato dentro de la poesía de Julio Inverso es la constante referencia al plano mítico y al religioso:

«…La piedra lleva la cifra de luzbel»,

«los santos esperan a los escolares con caramelos»,

«Misterio antiguo de tus alas/ que despiertan juncos y ruecas/ y son las luminosas

espaldas/ de algún dios cansado de errar por la oscuridad».

Con respecto al mito tan apreciable en esta poesía Albert Bèguin sostiene:

Sin embargo, viejos o nuevos, (los mitos) sólo adquieren un valor original por el hecho de ser encontrados: se desprenden de sus fuente históricas para entrar en un sistema de pensamiento muy diferente, donde su presencia responde a una necesidad interior. Podemos, pues, seguir su génesis en relación con este sistema particular, sin preocuparnos ya de su procedencia libresca: pues, cuando han sido recogidos por un espíritu que no podía vivir sin ellos, se animan con una vida nueva”, (El alma romántica y el sueño). Considerando a Julio Inverso como un poeta romántico con tendencia gótica, las palabras de Bèguin se amoldan a la estética del poeta uruguayo.

Deixe uma resposta