“DONDE LAS PATRIAS ZOZOBRAN*” – Reseña de Claudia Vila Molina

Donde Las Patrias Zozobran

de  Rogervan Rubattino y Lorena Rioseco*

Resenã de Claudia Vila Molina

El libro Donde las patrias zozobran (2025) escrito por Lorena Rioseco y Rogervan Rubattino está compuesto por un bello y enigmático conjunto de poemas, los que amalgamados entre sí nos obsequian con innumerables sensaciones durante y después de su lectura. En un principio, yo puedo señalar que los dos hablantes líricos se unen en una voz poética que se abraza en torno a temáticas y objetos poéticos comunes y disimiles; por esta razón, ellos surten este libro con innumerables formas de expresar el espacio sagrado en el que dialogan.

Uno de los puntos relevantes del poemario Donde las patrias zozobran ( 2025) se refiere al título, ya que apunta a un sitio determinado o patria entendido como un lugar, ciudad o país en que se ha nacido; pero que está en riesgo constante. Esta temática es expuesta a través de diversas menciones a los territorios significativos: físicos, psicológicos o sociales que permanecen en tensión, por diferentes motivos; lo que se retrata en los versos de Lorena: Patria/ cobijo de menesterosos, /consuelo de desesperados, sangre de guerreros, justicia de derechos amparados tras los velos/ de un país perdido. (Esbozo de un edén por conquistar, Rioseco 54). La descripción en el poema explica un desgaste, con relación a las formas de pertenecer a un terruño, pero que la hablante observa de un modo deprimido, derrotado o enajenado y lo expresa mediante los epítetos: “menesterosos”, “desesperados” o “país perdido” y esto ocurre debido a diferentes actores y circunstancias ajenas. En los versos, del mismo poema leemos: Suspiro de pueblo,/negando su voz,/acallando su gritar por chauchas de monedas/dueños de tierras/ forjadores de fronteras,/sobre las que se pare patria en honduras de almas ( Rioseco 54). El desgarro referido se debe a la apreciación por parte de la hablante de un territorio amenazado; lo que implica ver la injusticia como parte de la herida, en un sistema de clases dominante que nos toca profundamente, ya que pertenecemos a este lugar complejo y lacerado.

Por otra parte, Rogervan también expone su visión acerca de la patria rasgada y en honor a ello, debemos reflexionar acerca del epígrafe retratado en el libro: “[…]No quedar adheridos a ninguna patria: aunque sea la que más sufra y la más necesitada de ayuda, menos difícil resulta desvincular nuestro corazón de una patria victoriosa.” (Nietzsche 33). La visión expuesta por Nietzsche se aboca al concepto de patria sesgado por la experiencia de nuestra residencia en un lugar determinado o ciudad natal. Según Nietzsche son innumerables los factores que envilecen a la patria, la derrotan o sitúan en un lugar más justo y que en este análisis se representa como un territorio doliente; es decir un cuerpo geográfico que exuda sangre, debido a todos los desprecios, injusticias y dolores perpetrados por los poderes políticos centrales hacia sus habitantes, tal como lo expresa Rubattino en “Sueño Estigio”: Fui buscando memorias eolias /De hechos y héroes, /Algo en el dolor patrio/ Capaz de revivir/La belleza/Birlada por la gota/ De aceite hirviendo/Que en su día desfigurara/La belleza de la oscuridad ( 116-117).  De acuerdo con este extracto, el hablante se detiene en los héroes de su patria Panamá y a través de ellos sostiene la búsqueda de la belleza y la justicia. De igual modo, los versos referidos están fundamentados en la búsqueda de los héroes perdidos, aquellos hombres errantes con sueños de una patria justa y representativa de todos.

En este escenario poético, cada uno de los hablantes líricos esgrime su propia percepción de la zozobra, porque en primer lugar, ellos mismos como entes y habitantes del poema, se encuentran angustiados. Ello se aprecia así en el poema “Dos ruidos”: Solo quedan dos ruidos/ Entre el soñar en vigilia /Campo donde yacen todos los deseos desvanecidos y Solo quedan dos ruidos/Mi cuerpo sabe en el alma su momento/A medio morder y medio morir (Rioseco 101). Estos versos son claves para entender la probabilidad del desastre o la destrucción de un mundo conocido: Mi cuerpo sabe en el alma su momento. Es decir, este mundo conocido debe pasar a conformar otro territorio más agreste y salvaje, pero igualmente nuevo. En el poema, la hablante expresa la necesidad de aferrarse al sonido representado por una sensación inasible o imposible de retener. Esta imposibilidad expone una dificultad para asirse a algo consistente y concreto, por este motivo ella está en permanente desequilibrio entre los dos mundos o sea, entre la fragilidad o evanescencia versus el mundo concreto.

Entonces, se escribe antes de morir o en la agonía del ser, como bien lo expresa Rubattino en sus poemas que circundan los espacios sagrados, mortuorios, sociales y contemporáneos. Si vinculamos la unión de estos espacios logramos hacer un puente con la enigmática portada formada por un ángel de la muerte que se apropia de la humanidad del hombre, quien se fragiliza ante la visita de este ángel: Miedo de pandemia/Y los ojos ancianos mueren/Para salvar a otros/Y tus abuelas fenecen/Para dejar a otros/ Este mundo florecido/ De asepsias (“Los que quieren adiós” 110-111). En el contexto presentado sobresale la visión contemporánea de la muerte durante la pandemia. En otras palabras, la muerte de los ancianos, sobre todo ; porque en su condición de salud están bastante indefensos, ya que la enfermedad, como sabemos nos atacó, así como esas pestes antiguas; peste negra, por ejemplo, que afectó a Europa en el siglo XIV, dejando tras de sí muerte y sufrimiento (En línea). Además nos queda una sensación de desamparo frente a un sistema político y de salud, que se vio sobrepasado frente a este hecho brutal. En este marco, precisamente, la palabra “asepsias” se refiere a un término hospitalario frío y tajante que no se preocupa de los sentimientos dolorosos de cada uno de los pacientes; y en este sentido la poesía como un farol alumbra aquellos aspectos oscuros que no queremos ver.

Por otro lado, la poeta Lorena Rioseco se expresa de este modo acerca del tema mortuorio: Trágame tierra antes que la muerte/Canta gorrión que aún hay tiempo/Canta mi música/Dame una canción que aleje mi pesar (Canto vestido de negro 42). En la referencia, la hablante expresa un padecimiento o pesar frente a diferentes condiciones de la vida contemporánea y compleja que nos toca vivir; por este motivo estamos indefensos frente a la muerte y la tierra, simbolizada como nuestra madre sagrada, quien nos acoge y recibe. En este ámbito, el título del poema es totalmente iluminador; porque el color negro en nuestra cultura occidental se asocia con guardar el luto por nuestros seres queridos fallecidos;  y en este caso sería un luto del ser profundo que mora en nuestro interior, el cual se ve extenuado y agónico, frente a diferentes situaciones de vida difíciles. En los próximos versos de Lorena y pertenecientes al mismo poema “Canto vestido de negro” leemos lo siguiente: Cántame, tú que creaste al hombre a tu imagen y semejanza/Cántame un adiós que marcho a tierra de nadie/Cántame suave/Cántame que yo no canto…(Rioseco 43). En relación con estos escritos, en el texto sobresale una idea del dolor y desesperanza expresado mediante emociones aprisionadas en el cuerpo de la mujer y al mismo tiempo existe un vislumbre del nombre de Dios, a quien no se menciona; sino como un ser creador del hombre o ser humano, según las Escrituras Bíblicas.

Asimismo, es relevante el tema del viaje realizado por el hablante lírico, habitante del pasado, presente y visionario al observar aquello incómodo o contrastante desde el lugar en que se posiciona. Esto lo apreciamos en el poema “Anegadizo…El pasadizo hacia el paraíso” de Rubattino: Un mapa sin norte, /Sin sur, sin brújula, /Como una laguna ciega/Que ciega la luna/Y que con remilgos extraños/Se llena de ambages/Ebúrneos y siniestros (124-125). El hablante se remonta hacia este viaje inusitado sin asegurarse de llevar ninguna coordenada que lo guíe, por esta razón nos preguntamos: ¿Cuáles son los territorios buscados? o ¿Hacia dónde te puedes dirigir en una tierra sin rumbo fijo? El desplazamiento esbozado por el hablante lírico es un camino complejo, pues se descubre al ser transitado, incluso es relevante apreciar la ceguera del caminante en su recorrido y en este tema, es innegable encontrar puntos de referencia con el poema “Ítaca” de Constantino Kavafis; debido a que en ambos textos prevalece la experiencia y lo que nos llevamos de esa ciudad, pueblo o lugar que recorrimos ansiando conocer un mundo nuevo, tal como lo expresa el poeta: Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado/Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, /entenderás ya qué significan las Ítaca. (En línea). Kavafis se refiere a la riqueza de la vivencia extraída y centrada en el trayecto. En otras palabras, es fundamental el caudal de emociones, sentimientos y conocimientos que ganamos gracias a los viajes realizados; ya sean grandes distancias o recorridos cortos.

Referencias bibliográficas

Kavafis, Constantino. “Ítaca”. En Ciudad Seva, 20-08-2025, https://ciudadseva.com/texto/itaca/.

Gutiérrez, Diego. El impacto económico y social de la crisis del siglo XIV: Cómo afectó a la sociedad europea, 4-10-2022, https://economiahistorica.com/como-afecto-la-crisis-del-siglo-xiv-en-lo-economico-y-social/

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Claudia Vila Molina – Poeta, profesora y Magíster en Literatura Comparada.